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Descripción |
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Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar. Así, como una metáfora de su historia y su esencia, perciben los castellano-leones su río principal, paciente observador de la vida cotidiana de la comunidad. La Ruta del Duero constituye la gran ruta de Castilla y León, por cuanto que recorre la comunidad de punta a punta, con el río como motivo central. El Duero es el eje estructurador de la geografía y el paisaje de toda la comunidad. El viaje nos llevará, a través de toda la vega del Duero, desde la geografía de alta montaña de Urbión en Soria hasta el espectacular desfiladero de los Arribes, donde el Duero se pierde de vista en el camino hacia su desembocadura en Oporto.
El viajero puede realizar su recorrido por Castilla y León, y disfrutar de su amplia diversidad paisajística, su patrimonio artístico y su gastronomía, así como participar en fiestas y celebraciones donde podrá conocer el recio y franco carácter de los castellano-leones. En su recorrido podrá visitar localidades, como Soria, El Burgo de Osma, Aranda de Duero, Peñafiel, Tordesillas, Toro o Zamora, que hunden las raíces de su historia en el tenebroso y oscuro pasado de la reconquista.
La Ruta del Duero constituye la gran ruta de Castilla y León, por cuanto que recorre la comunidad de punta a punta, con el río como motivo central. El Duero, inspirador de poetas y pintores como Antonio Machado o José Vela Zanetti, es el eje estructurador de la geografía y el paisaje de toda la comunidad. El viaje nos llevará, a través de toda la vega del Duero, desde la geografía de alta montaña de Urbión en Soria, donde nace nervioso el río, hasta el espectacular desfiladero de los Arribes, donde el Duero se pierde de vista en su ya pausado camino hacia su desembocadura en Oporto.
El viajero puede realizar su recorrido por Castilla y León, a través de la vega del Duero, y podrá disfrutar de su amplia diversidad paisajística, su patrimonio artístico y su gastronomía, así como participar en fiestas y celebraciones donde podrá conocer el recio y franco carácter de los castellano-leones. En su recorrido podrá visitar localidades, como Soria, El Burgo de Osma, Aranda de Duero, Peñafiel, Tordesillas, Toro o Zamora, que hunden las raíces de su historia en el tenebroso y oscuro pasado de la reconquista.
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Recorrido: |
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1ª Etapa, de Urbión a Soria:
El río Duero nace en el macizo de Urbión dentro de Sistema Ibérico. Allí no podemos dejar de visitar la Laguna Negra, formación glaciar que tanto impresionó a D. Antonio Machado.
Siguiendo el curso del río, no internaremos en la comarca Tierra de Pinares, en las inmediaciones del curso del Revinuesa. Esta comarca sorprende al viajero por la exuberancia de sus pinares y por el sabor de lo autóctono de sus costumbres y gastronomía. En esta zona es obligada la visita a Covaleda, en las faldas del Urbión, y a Vinuesa, con sus casonas con balconadas y aleros de madera.
Más adelante, el Duero nos conduce hasta el Embalse de la Cuerda del Pozo. En este lugar podremos disfrutar de parajes de recreo de incomparable belleza, como la Playa Pita o Las Cabañas.
En el Cerro de la Muela de Garray el viajero podrá contemplar, no sin cierto arrobamiento, como el viento azota las ruinas de Numancia, testigos mudos de la heroica resistencia de sus habitantes. En la comarca todavía se conservan las cañadas de trashumancia que dieron origen al lema “Soria pura, cabeza de Extremadura.”
2ª Etapa, de Soria a San Esteban de Gormaz:
Soria, ciudad castellana / ¡tan bella! bajo la luna. La ciudad de Soria se ve ineludiblemente unida a la poesía de D. Antonio Machado, que escribió y enseñó en la ciudad en la primera mitad del siglo pasado.
La ciudad conserva todavía el aire de ciudad medieval que tanto fascinó a los románticos. Recoleta e íntima, Soria ofrece al visitante todo un mosaico de edificios de interés artístico, en especial de iglesias románicas, lleno de encanto.
El Duero abandona Soria en su camino desde la sierra hacia la llanura, en dirección a Almazán. Por el camino, se verá retenido en el Pantano de los Rábanos y regará la Tierra de Gómara, histórica comarca soriana que fue objeto de disputa entre castellanos y aragoneses.
En Almazán, localidad de pasado musulmán, la cercana Sierra de las Perdices obliga a cambiar de dirección al Duero, encaminándolo definitivamente hacia el oeste.
Más adelante, en El Burgo de Osma podremos disfrutar de una ciudad de indudable sabor popular e medieval. Una vez allí no podremos dejar de visitar su catedral.
3ª Etapa, de El Burgo de Osma a Aranda de Duero:
Antes de abandonar tierras sorianas, el castillo de San Esteban de Gormaz es mudo testigo del cambio de paisaje del Duero. Desaparecen las últimas estribaciones de la sierra y comienza la fértil vega que le acompañará hasta tierras zamoranas. Con el lento transcurrir de sus aguas, el río ha ido excavando su valle, enmarcado por las cuestas que suben hasta el páramo.
La primera población de interés que encontraremos en esta etapa del camino es La Vid, pequeña localidad de repoblación, en la que destaca el singular monasterio de Santa María, del siglo XII.
Más adelante no podemos dejar de visitar Peñaranda de Duero, con su castillo, sus casas señoriales y su trazado urbano lleno de sabor popular.
De esta manera llegaremos a Aranda de Duero que ostenta orgullosa el honorífico título de capital de la Ribera del Duero. De su importancia medieval y moderna dan testimonio sus iglesias de Santa María y San Juan, así como las casonas nobles que se distribuyen por el casco histórico. La carretera nacional N-I ha sido el eje en torno al cual se ha desarrollado una importante economía industrial.
En su recorrido el Duero ha comenzado ya a recibir las aguas de sus innumerables afluentes que le permitirán convertirse en un río importante y con las que irá fertilizando las tierras de su vega, que históricamente se han dedicado a la agricultura.
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Interés de la Ruta
Artístico, Gastronómico, Histórico, Rural
Duración
Largo recorrido
Dificultad Técnica
Sencilla
Itinerario
Covaleda,
Vinuesa,
Soria,
Almazán,
El Burgo de Osma,
San Esteban de Gormaz,
Peñaranda de Duero,
Aranda de Duero,
Roa de Duero,
Peñafiel,
Valladolid,
Simancas,
Tordesillas,
Toro,
Zamora.
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Continuación: |
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4ª Etapa, de Aranda de Duero a Valladolid:
Antes de abandonar la provincia de Burgos y con el Duero como foso defensivo natural encontramos Roa de Duero. En esta localidad destaca la visita a la colegiata de Santa María. El pasado histórico de Roa está unido al nombre de personajes ilustres como el de Juan Martín, el Empecinado, guerrillero liberal que murió ajusticiado en la plaza de la villa.
Más adelante descubrimos Peñafiel, en la conjunción del Duero con su afluente, el río Duratón. La localidad se sitúa en las faldas de la elevación sobre la que se levanta su imponente castillo, dentro del cual se encuentra el singular Museo del Vino. De Peñafiel no podemos irnos sin visitar antes la Plaza del Coso, las iglesias de San Miguel y San Pablo, o el convento de Santa Clara.
Toda esta zona, desde San Esteban de Gormaz, en Soria, hasta más allá de Quitanilla de Onésimo, en Valladolid, conforma la D.O. Ribera del Duero. El recio paladar de estos vinos ha conseguido, por méritos propio, reconocimiento y renombre internacionales.
En Valladolid capital nos encontraremos con una ciudad dinámica que aúna su nuevo cosmopolitismo con su sabor histórico y tradicional. La capital castillano-leonesa cuenta con un imponente patrimonio arquitectónico y museístico. No podemos dejar de visitar la Catedral, San Gregorio, San Pablo, el palacio de Santa Cruz o el Museo Oriental y el de Escultura Policromada, este último, único en el mundo.
5º Etapa, de Valladolid hasta Tordesillas:
Desde la capital hasta la localidad de Castronuño se levantan dos importantísimas poblaciones. La primera de ellas es Simancas, en la ribera del Pisuerga y de origen romano. Simancas cuenta con un amplio y rico patrimonio arquitectónico, que, sin embargo, se ve ensombrecido por la importancia y renombre del Archivo de la Corona de Castilla, que se encuentra en la localidad.
La otra localidad a la que deberemos dedicar una reposada visita es Tordesillas. Junto a un vado del río Duero, esta circunstancia la convirtió en estratégico nudo de caminos durante toda su historia. De la riqueza histórico-artística de Tordesillas dan claro ejemplo construcciones como la iglesia de S. Antolín o el convento de Santa Clara.
6ª Etapa, de Tordesillas hasta Zamora:
Entramos en la provincia de Zamora a través de la comarca Tierras del Pan y Vino, que toma su nombre de la abundancia de cereal y uva con que la tierra regala a sus habitantes.
En nuestro camino no podemos dejar de largo la localidad de Toro, ubicada al borde del páramo. Esta ubicación posibilita al viajero el disfrute de incomparables vistas. Toro cuenta con un imponente trazado urbano, constituido por todo un conjunto de iglesias mudéjares y edificios civiles, y por su Colegiata, de estilo románico.
Rey don Sancho, rey don Sancho / no digas que no te aviso, / que de dentro de Zamora / un alevoso ha salido!. Así comienza el romance que da cuenta de un momento singular del pasado, entre lo histórico y lo legendario, de la ciudad de Zamora. Esta mezcla de realidad y ficción históricas se puede constatar en algunos de los nombres de las construcciones civiles que se conservan de época medieval.
En Zamora encontraremos un importante patrimonio arquitectónico en el que destacan edificios, como su catedral románica; y construcciones civiles, como el palacio de los Momos, y el de los Condes de Alba y Aliste.
7ª Etapa, de Zamora a Vega Terrón:
La última etapa de nuestra ruta está constituida por el recorrido por los Arribes del Duero. Esta comarca, a caballo entre las provincias de Zamora y Salamanca, ofrece al viajero un cambio radical de paisaje. La vega del Duero se transforma en un paraje en el que el Duero se encajona de manera abrupta con paredes verticales de granito. El terreno está constituido por materiales duros y suelos pobres, sólo actos para la ganadería. Sus peculiaridades geográficas proporcionan a los Arribes un microclima de tipo mediterráneo. El paraje se ofrece espectacular y sorprendente para la vista.
Podemos señalar por su singularidad los embalses de Ricobayo y Almedras, y la central de Aldeadávila, que regulan el caudal del río.
La ruta concluye en Vega Terrón, lugar desde donde el Duero es navegable y desde donde podemos realizar un crucero en barco hasta la desembocadura en Oporto, espléndido broche de oro para nuestro viaje. |
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Gastronomía: |
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A lo largo de todo nuestro recorrido junto al Duero podremos degustar los platos típicos de la región, entre los que se encuentran el lechazo asado, el cochinillo a fuego, la chanfaina, el hornazo, las chichas, el calderillo bejarano,... Todos ello podrá ser regado por cualquiera de los caldos de las distintas denominaciones de origen o vinos de la tierra de la comunidad. |
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