Presentación por los comisarios

Los yacimientos prehistóricos de la Sierra de Atapuerca constituyen un tesoro científico de extraordinaria importancia. Varios de ellos han sido excavados durante muchos años, produciendo espectaculares resultados; sin embargo, lejos de estar agotados, aún reservan lo mejor de su documentación arqueológica y paleontológica para el futuro. Otros yacimientos no han sido todavía estudiados, o tan sólo han sido muestreados; entre estos se cuentan algunos que se consideran potencialmente muy importantes, quizá tanto como los ya excavados.

¿Qué contiene la Sierra de Atapuerca que la convierte en un lugar único? En síntesis, un registro arqueológico y paleontológico muy continuo que abarca el último millón de años, y tal vez más. La mayor parte de los yacimientos prehistóricos, hablando en general, se sitúan en un momento concreto del tiempo geológico, o comprenden una época limitada. Por muy importantes que sean, siempre representarán tan sólo una página arrancada de un capítulo del gran libro de la Historia del Hombre. Por el contrario, en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca se conservan muchas de esas páginas. Es posible estudiar en este rincón burgalés los cambios que en el último millón de años se han producido en los climas, en los ecosistemas, en las actividades humanas, en su tecnología y, por último, en los propios seres humanos. Esa es la grandeza y también la exigencia de la empresa científica de Atapuerca: un proyecto que tiene voluntad integradora y que puede suponer una gran oportunidad para el desarrollo de muchos sectores de la ciencia española.

El yacimiento de la Gran Dolina ha saltado a la fama y dado la vuelta al mundo porque en él se han encontrado los fósiles humanos más antiguos de Europa, que se han datado aproximadamente en 800.000 años. En las campañas de excavación de 1994 y de 1995 se descubrieron unos ochenta restos humanos, que pertenecen a por lo menos seis individuos distintos, además de cerca de doscientas piezas de industria lítica. La antigüedad es importante no porque se haya batido un récord, sino porque cambia sustancialmente la idea que se tenía de cuándo se produjo el primer poblamiento de Europa: muchos autores sostenían que los primeros humanos llegaron a nuestro continente no hace más de medio millón de años.

¿Cómo eran estos primeros europeos? Todavía se sabe poco de ellos, pero se conoce lo suficiente como para establecer comparaciones con otros fósiles humanos. La conclusión es que estos fósiles de la Gran Dolina y de la Sima del Elefante no encuentran acomodo en ninguna de las especies fósiles conocidas. En estos casos procede crear una nueva especie, y así se hizo, dándole el nombre de Homo antecessor . La nueva especie está cerca del antepasado común de los neandertales ( Homo neanderthalensis ) y de nuestra propia especie ( Homo sapiens ).

Otra pregunta inquietante es la de qué hacen en aquel lugar los restos de al menos seis individuos, tanto niños como adolescentes y adultos. La respuesta se encuentra en los propios huesos humanos, que muestran marcas de descarnamiento producidas con el filo de los instrumentos de piedra tallada. También los huesos de los herbívoros del yacimiento presentan el mismo tipo de trazas, y por idéntica razón: unos y otros fueron comidos por seres humanos. Se trataría del primer testimonio de canibalismo de la historia.

No lejos de la Gran Dolina se encuentra un lugar mágico. Se trata de la Sima de los Huesos, donde hace 400.000 años se acumularon una treintena de homínidos; se formó así el mayor yacimiento de fósiles humanos que se haya excavado nunca. El yacimiento se encuentra emplazado al pie de una sima de trece metros de profundidad y a medio kilómetro de la entrada de la Cueva Mayor. En este caso la acumulación de fósiles humanos no se debió a un episodio de canibalismo, sino a que otros humanos depositaron en el yacimiento los cuerpos de sus muertos. Representa la más antigua evidencia de práctica funeraria.

La enorme cantidad de fósiles humanos de la Sima de los Huesos, más de 3.000 en la actualidad (y queda la mayor parte del yacimiento por excavar), está permitiendo conocer en profundidad cómo eran los humanos de hace 400.000 años, casi como si estuvieran vivos. Desde el punto de vista evolutivo, esta población se cuenta entre los antepasados de los neandertales.

En pocas palabras, los yacimientos prehistóricos de la Sierra de Atapuerca conservan vestigios de un pasado muy remoto, pero encierran un mensaje que seguirán desvelando las gentes del mañana.

Juan Luis Arsuaga, codirector del Equipo de Investigaciones de Atapuerca
junto con los profesores José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell